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28.10.08


No te pares frente a mí con esa mirada tan hiriente. Puedo entender estrechez de mente, soportar la falta de experiencia. Pero no voy a aguantar: estrechez de corazón. No vuelvas a hablar así, no rebajes esas relaciones. Si vivimos de cariño y besos, no me digas de odios y traiciones. Cuántas cosas se dirán en la guerra del amor; las palabras son cuchillas cuando las manejan orgullos y pasiones.

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