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31.8.10

Aveces pienso que uno no se puede enamorar dos veces, que enamorarse es algo único, que uno se enamora de una sola persona que estaba destinada a ser el amor de su vida y cuando la pierde - si es que lo hace - ya nunca vuelve a ser el mismo.
Tambien pienso que cuando ama tiene que pelear con todas sus fuerzas para seguir adelante, para luchar, para "sobrevivir" a las trabas que nos pone la vida. Pienso que enamorarse es lo más hermoso que te puede pasar en la vida, que NADA, ninguna sensacion, ninguna emocion, ningun cosquilleo se compara con el que uno siente cuando se enamora. Creo que enamorarse cambia tu vida, te vuelve extremadamente feliz, alcanzas una felicidad inigualable que jamas pensaste que existia. Enamorarse invita a la locura a ser parte de tu vida.
Todavía recuerdo cuando me vi ahi, parada frente al amor de mi vida, con un vértigo y un extasis indescriptible en mi cuerpo. Recuerdo que se me paró el mundo, que ya solo lo veia a él, que la gente que a mi alrededor pasaba se volvió borrosa y solo él colmaba completamente mi mente, mi alma y mi corazón.
Aún recuerdo el primer día en que lo vi, fue un 2 de noviembre del año 2008, era un día lindo, hacia calor. Había ido con mis amigas a un shopping a pasar la tarde, no teniamos que hacer nada en especial. Una vez allí me encontre a un amigo que no veia hace mucho tiempo, hablamos, nos reimos. En un momento él giró, alguien le había tocado su hombro y estaba reclamando su atención. Era él y habia conseguido la mia tambien.
Su rostro era pálido y su cabello oscuro. Era alto - como cualquiera para mi estatura - y se vestía a la moda. Simpático y espontaneo como ninguno, creo que único es la palabra perfecta para describirlo. Su voz era grave y para mi era inevitable reir por cada cosa que decía. No tardó mucho en robarme el primer te quiero, en convertirse en mi mundo y en crearme un universo de ilusiones.
Recuerdo que me sentia tan chiquita a su lado, me transformé en una nena otra vez, me llevó a su mundo, donde todo era color, donde las penas no existian y donde no habia nada que no se pudiera solucionar hablando. Me enseñó lo que era el amor en todas sus matices, lo que era la locura, lo que era el descontrol, lo que era confiar e ignorar a los demás, lo que era soñar sin medida y amar con locura.
Fue lo más hermoso y perfecto que me pasó en la vida. Fue un sueño, algo mágico. Y aunque hoy él siga su camino, yo el mio, no hallamos vuelto a hablar y probablemente jamas lo volvamos a hacer, aunque ya estoy feliz con otra persona y no quiero cambiarla por nada, creo que vale la pena recordarlo.

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