Seguidores

18.8.10


Cerré mis ojos y me imaginé que ella estaba ahi, ahi a mi lado, ahi como antes. Imaginé que su piel estaba rozando la mia nuevamente. Imaginé a uno de sus brazos rodeando mi cintura y a sus ojos fijos en mi.
Observaba sus expresiones y trataba de guardaras en mi memoria como para después, cuando el tiempo pase, me ayudaran a recordarla para siempre.
Apreciaba la calidez de su cuerpo junto al mio, y tenia una mano en su pecho que me facilitaba percibir los latidos de su corazón que se aceleraban cada vez que mi piel rozaba la suya. Sentía su respiración en mi rostro, acelerandose al compás de su corazón.
Mi mano restante estaba temblorosa, como si tuviera allí, justo enfrente mio, a la persona que habia soñado toda mi vida y observaba como ella sonreia en silencio. Y yo sonreia con ella.
Froté mis manos y al percibir que tenia frío, se levantó y salió de la habitación - deseé que no lo hubiera hecho. No queria derrochar un segundo al lado suyo. - , a los minutos volvió sosteniendo una taza de té - no sabía si efectivamente lo era pero sabiendo que conocia ciertos gustos a la perfección lo intuí -, y nohizo falta más. La colocó entre mis manos y delicadamente acarició mi rostro, dibujando caricias sobre él, derrapando paz y colmándolo de vos.
El humo empañó mi silencio y una lágrima habló por mi. Pero me escondí, no queria que me viera así, no queria que pensara que no estaba siendo feliz. Lo era, pero la extrañaba, extrañaba vivir momentos así..
Sorbí la infusión y una calidez hermosa se posó sobre mi, ella sonrió al percatarse del alivio infinito que sintió mi cuerpo, y me miró con ternura. La miré y sonreí tambien.

Seguia mirandome, de pie, ahora frente a mi.

Juro que pude hablar con sus ojos y transpirar a la par de su corazón.

Cuando retiró la taza de mis manos pude rozar su piel. Las líneas hablaron entre sí, y los dedos se mezclaban con la nostalgia al igual que se alejaban de la razón, el calor estaba latente pero ya no provenía de mi. Pude sentir el latir de su alma y una lágrima escurridisa cayó sobre mi nariz. Fue entonces cuando mis ojos se cerraron y me dormí...
No sabía exactamente que sentía por ella, por momentos la amaba y por momentos solo la quería, solo tenia la seguridad de que me hacia feliz.

Sí, ella me hacía feliz.

Yo la hacía feliz.

Y nada más importaba en esa habitación.

Solo eramos ella y yo.


2 comentarios:

  1. te digo lo mismo, muy buen blog..
    te sigo.. y de paso t agregue a msn ok¿? :)

    tengo q leer bn todo lo k tienes, pero por ahora no puedo..mañana seguire lo prometo.. cuidate un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. He sentido exactamente lo mismo.

    El dolor agónico que da guardarse todos los segundos con una persona porque sabes que serán excasos... y por momentos amarla por momentos solo quererla...pero aún así, no poder estar junto a ella...

    Ojalá pudieramos inventar una maquinita del tiempo que nos ayudase a recordar los buenos momentos, reviviéndolos, ¿verdad? =)

    ResponderEliminar