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8.8.12

El cansancio es tan grande que ya ni las piernas duelen. Creo que finalmente es el cuerpo, quien no soporta la resignación de la mente.
Se sienta. Instintivamente toma un poco de aire e intenta respirar. Cierra los ojos y ambas pestañas arañan con sutil delicadeza la piel de sus pómulos, lo siente, palpita la plenitud del momento aun sabiendo que durará poco tiempo... demasiado para su gusto; extremadamente conciso para la necesidad de su pecho.
Estira sus dedos frotando uno a uno, de ambas manos, mientras piensa, mientras se detiene en el tiempo y se deja para sí todo lo que ahoga por dentro. Suspira y estira las piernas. Sonríe.
Sonríe como si nada pasara, como si siguiéramos viendo todos los días y nada nos hubiese separado. Ignora mi dolor e intenta dibujarlo con un matiz grisáceo para tapar lo oscuro del alma.
Percibe mi intención de sacar el tema en cuestión y lo cambia rotundamente intentando esquivarlo. Insisto y se enoja, una vez más.
Me hubiese gustado que todo fuese diferente, que me amaras y aceptaras tal cual soy; o quizá que no tengas nada que aceptar, que yo fuera lo que siempre quisiste, la hija que siempre soñaste. Me hubiese gustado no causarte ningún dolor, no oscurecer tu alma, o que al menos, esas lágrimas no rodaran por tus mejillas por culpa mía.
Me hubiese gustado quizá disfrutar a tu lado una tarde de Sol, decirte que te amo como a nadie en el mundo, y que si te cause problemas alguna vez no fue queriendo, lo hice por ilusa, por joven, por adolescente, por no saber.
Me hubiese gustado también, acurrucarme alguna tarde fría en tu pecho, hacerte un café y que me sonrieras, contarte mis problemas, que me aconsejaras o no se, disfrutarte un poco más. No tenerme que haber ido de casa tan así, derrepente, sin una despedida, sin nada. Me hubiese gustado que fuese diferente.
Sí, siempre hay hojas en blanco, desperdicio de color, tiempo que se pierde y más... muchísimo más. Siempre hay tiempo para retenerte sincera, segura, imperfecta y por que no, un poco más pequeña de lo que recordas ser en este preciso momento.
Siempre se sabe que detrás del silencio se esconde algo... solo que muy pocas veces se afronta... o se dice.

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