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4.12.14

















Se acerca fin de año e inevitablemente se  nos escapa una reflexión de la mente de que pasó en el último ciclo, cuanto avanzamos, cuanto retrocedimos, si alcanzamos metas, si logramos sueños, si crecimos o estamos igual. Qué deberíamos mejorar, qué deberíamos conservar hasta siempre, o hasta que cumpla su ciclo en nuestra vida.
Hoy me siento y pienso que este fue un buen año, que este año crecí, que este año me reconquisté, este año fui yo misma; logré encontrarme y conocerme un poco más. Logré definir que cosas quiero y que cosas no quiero para mi vida, que me hace bien y que me hace mal. Logré enfrentarme a lo tóxico y aferrarme a lo bienaventurado. Logré liberarme.
Hice algunas cosas  bien y me equivoqué en muchas otras, pero fui libre, fui yo, fui autentica.
Fui miedosa en momentos en los que prefería no serlo y fui radiante en otros en los que el miedo circulaba.
Cumplí metas, proyecté viajes, conocí personas extraordinarias, sumé nueva gente a mi vida y aparté otra.
Me mudé, adopté a una mascota, me disfracé, bailé, reí, tuve un sobrino, lo acuné, fui a un parque de diversiones, hice el amor, dí una caricia, abracé y besé, comí copos de nieve, hice una torta, pinté una pared, decoré y transformé, construí un hogar, comí frutillas, festejé, alenté, tuve nervios de esos que te hacen temblar, me descargué, compré regalos, dibujé, lloré de emoción, lloré de risa, canté, viví.